Gané el amparo. ¿Y ahora qué?

Gané el amparo. ¿Y ahora qué?

Por Carlos Soto | Abogado, ex Magistrado de Circuito

Imaginemos a un abogado que acaba de entrar al tribunal con cara de alivio, "ya ganamos el amparo", le dice a su cliente por teléfono. El cliente festeja. Cuelga. Y dos semanas después llama de nuevo, confundido: "Pero entonces... ¿ya terminó todo? ¿Por qué no ha pasado nada?"

No obstante, ganar un amparo no es la una victoria definitiva. En muchos casos es el inicio de una segunda batalla, a veces ardua y compleja.

Aquí te explico, sin tecnicismos, qué pasa después de que un tribunal concede el amparo.

Primero: ¿qué significa exactamente "ganar" un amparo?

Cuando un juez o tribunal te da la razón en un amparo, está diciéndole a la autoridad que te afectó —el SAT, un juez o una dependencia de gobierno que actuó mal. Que violó tus derechos.

El tribunal no arregla por sí mismo las ilegalidades que hizo la autoridad responsable. Lo que hace es ordenarle al Estado que corrija lo que hizo mal.

Así, ganar el amparo no significa que el problema ya se resolvió. Significa que la autoridad tiene que resolverlo de cierta manera.

Segundo: ¿qué tiene que hacer a la autoridad?

Depende del tipo de caso, pero en términos generales, la autoridad puede tener que hacer una de estas cosas:

Dejar de hacer algo. Por ejemplo, si tenías una orden de embargo y ganaste el amparo, el SAT tiene que levantar ese embargo.

Volver a hacer algo, pero bien hecho. Por ejemplo, si te negaron un permiso sin explicarte por qué, la autoridad tiene que volver a revisar tu caso y esta vez darte una respuesta razonada. Puede volver a negarte el permiso, pero tendrá que hacerlo con argumentos válidos.

Darte algo que te negaron. En casos laborales o de seguridad social, por ejemplo, puede implicar pagarte una pensión o reinstalarte en tu trabajo.

Tercero: ¿y si la autoridad no obedece?

Desafortunadamente las autoridades no siempre cumplen de forma inmediata, correcta, o en absoluto.

Cuando una autoridad no cumple con la sentencia de amparo, o la cumple de forma incompleta —lo que en derecho llamamos "cumplimiento defectuoso"—, el caso no termina. Hay mecanismos legales para presionarla:

- Se puede denunciar el incumplimiento ante el propio tribunal.

- En casos graves, los funcionarios responsables pueden enfrentar consecuencias personales, como el pago de multas e incluso ser denunciados ante la fiscalía por no acatar una sentencia.

- En casos extremos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación puede separar del cargo al funcionario que no cumple.

Pero nada de esto ocurre solo. Alguien tiene que estar pendiente, dando seguimiento, presentando los escritos correctos, en el momento correcto.

Cuarto: el tiempo importa más de lo que crees

Las sentencias de amparo tienen plazos. La autoridad tiene un número determinado de días para cumplir. Si tu abogado no está encima de esos plazos, la autoridad puede quedarse cómoda en su incumplimiento sin consecuencias inmediatas.

También hay plazos para que reacciones si el cumplimiento fue incorrecto. Si dejas pasar esos plazos, puedes perder la posibilidad de reclamar.

Ganar el amparo con un abogado que luego desaparece es casi tan malo como no haberlo ganado.

En resumen, ganar un amparo es importante. Pero el trabajo no termina ahí. Lo que sigue requiere atención, experiencia, y alguien que conozca cómo se comportan las autoridades cuando tienen que cumplir sentencias que no les gustan.

Yo pasé más de tres décadas viendo esto desde adentro. Sé cómo reaccionan las instituciones. Sé cuándo están cumpliendo de buena fe y cuándo están dilatando.

Carlos Soto es abogado, profesor universitario y ex Magistrado de Circuito en el Poder Judicial Federal de México, con más de 30 años de experiencia en derecho constitucional y amparo.

Si requieres asesoría jurídica de un tema en particular, no dudes consultarme en este link.

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